Erasmus de Farmacia en Italia.

Nuestra aventura comenzó en el aeropuerto de Nápoles, el día 26 de marzo, que sin duda será un día que no olvidaremos nunca. Al principio muchas dudas, miedos, incertidumbre y muchas ganas de volver a casa… lo que no sabíamos era la experiencia que estaba esperándonos.

El primer fin de semana lo pasamos haciendo turismo con nuestras profesoras, visitando la ciudad de Sessa Aurunca, Pompeya y el palacio Real de Caserta. Y con todos los miedos que aún teníamos, las profesoras al despedirse de nosotras nos dijeron que cuando llegase el 4 de 

junio nos iba a dar mucha pena volver… y no se equivocaron.

El primer día de trabajo es duro siempre, y más sin apenas conocer el idioma, aunque tenemos que decir que hemos tenido mucha suerte por la paciencia que han tenido con nosotras. Al llegar, nos separaron en tres farmacias diferentes a cada una para darnos la oportunidad de aprender mucho más, en las que aprendimos cómo funcionaba el programa de gestión, el funcionamiento de la farmacia en general, la dispensación, el cargo de medicamentos, etc. 

Empezábamos a las 9 de la mañana a trabajar en la farmacia hasta la 1, luego teníamos una hora para comer en la que las tres estábamos juntas y después cada una iba a un depósito (almacén) en la que se preparaban productos de Parafarmacia y medicamentos para ser enviados a diferentes farmacias. 

A las 5 de la tarde terminaba nuestra jornada y teníamos el resto del día el tiempo libre, además de librar los sábados y domingos que hemos dedicado a hacer turismo sobretodo por el sur de Italia. Hemos recibido visitas de nuestros familiares con los que hemos visitado lugares como Nápoles (que muy lejos de lo que cuentan es una ciudad preciosa), la costa amalfitana, la isla de Capri, Sperlonga, Gaeta… y por supuesto no podíamos volver a España sin pasar por la Fontana di Trevi en Roma para tirar una moneda. 

Hemos conocido gente increíble, el hijo pequeño del Dottor nos acogió desde el primer minuto y nos llevó a conocer a sus amigos con los que acabamos siendo uno más.

En general, la experiencia ha sido única y hemos tenido muchísima suerte con la gente con la que hemos coincidido, nos hemos llevado amistades verdaderas, porque aunque 10 semanas parezcan muy poco, son muy intensas y la gente que hemos tenido allí ha sido nuestra familia, que nos ha acogido y ayudado a que la experiencia haya sido aún mejor de lo que esperábamos. Y como bien dijeron nuestras profesoras, nos dio tanta pena volver que hasta se nos escaparon algunas lágrimas.

Estamos muy agradecidas de la oportunidad que se nos dio y muy felices de lo que hemos vivido.
































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