Nuestra experiencia la comenzamos el 7 de mayo
con el aterrizaje en Bolonia.
Desde el primer momento nos las tuvimos que arreglar,
ya que por fallos del roaming debimos llegar a Arezzo por nuestros propios
medios, hablando, preguntando y sobre todo corriendo de un lado para otro.
A nuestra llegada a la ciudad, nos dieron una
calurosa bienvenida los que más tarde serian nuestros compañeros, con un
aperitivo y una posterior cena.
Al día siguiente nos citaron para realizar los
cuadrantes y la entrega de los uniformes, para así poder empezar con nuestra
labor.
Una vez que todo estaba listo, comenzamos
nuestras prácticas.
Nos dimos cuenta desde el primer momento que
allí, el trabajo, es totalmente distinto a España.
Con el tema de los horarios, lo teníamos partidos
en, mañana y tarde 6 horas y por la noche 12, es decir, tres turnos distintos
al día.
La realización del trabajos también es distinta,
ya que cuentan con materiales distintos y realizan protocolos distintos, aunque
no deja de ser un trabajo estandarizado, por lo que por lo general, se asemeja
a lo realizado en España, contando con la barrera de la comunicación, pero poco
a poco nos hemos ido entendiendo y compenetrándonos en cada intervención.
Con el paso de los días fueron creándose vínculos
y compañerismo, hasta el punto de pedirnos que nos quedásemos allí a trabajar
una vez obtuviésemos el título.
Con estos nuevos compañeros y amigos compartimos
experiencias, viajes, cenas y sobre todos muchas anécdotas que siempre quedaran
en nuestra memoria.
Una de ellas fue el viaje a Grosseto, donde
fuimos los primeros en poder ver la base del helicóptero
.
Con ellos pudimos experimentar y conocer lugares
inimaginables para nosotros, como una cena en un parque natural o la visita a
una piscina entre las montañas de la toscana
Incluso llegar a cubrir en partido de futbol del Arezzo FC.
Y como olvidar esos viajes a las ciudades más
emblemáticas de Italia, roma y Florencia donde pudimos viajar en el tiempo con
solo una mirada a cualquier parte, ya que son ciudades museos.
Tanto en
Florencia como en Roma pudimos pasar muchos momentos de risas inolvidables,
empezando por alquileres de patines que hubo más de algún percance pero todo
eran risas, viendo las ciudades de día y de noche, también hay que decir que
cuando volvimos no podíamos ni andar de lo cansados que estábamos.
Veíamos que
se acababa la experiencia y teníamos que disfrutarla al máximo y empezamos a
recorrer toda la ciudad y probando cosas nuevas.
Que decir
que de los últimos días nos prepararon carne por fin!!! porque llevábamos 30 días
solo comiendo pasta, y también que decir de un postre italiano como tiramisú
que estaba excepcional.
Llegaba el
último día allí en Arezzo y los italianos nos invitaron a la cena al contrario típica
de Italia, que ya como dice el titulo significa empezar la cena al revés, es
decir, por el postre se empieza, una noche con muchas risas y día que nunca se
olvidara.
Llegó el día
de irnos nos levantamos muy pronto y cogimos rumbo a Bolonia caras de tristeza
pero a la vez con ganas de llegar a España, que nos íbamos con una gran
experiencia única.
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